Saqueos y corridas. Esta película ya la vi

Ante los eventos de público conocimiento en la ciudad de Necochea y otros distritos, queremos pedir tranquilidad a los habitantes de nuestra ciudad. Tenemos la sensación de que la gente de bien es presa de un conflicto que le es ajeno. Por un lado, entendemos y respetamos los pedidos de las fuerzas de seguridad, y nos hacemos solidarios con los bajos sueldos percibidos y las paupérrimas condiciones en las que las policías provinciales suelen desempeñar su función. Pero por otro lado tenemos la sensación de que, más allá de algunos saqueos oportunistas, existe una cierta organización en los desmanes producidos, al menos en muchas de las localidades donde se registraron estos violentos fenómenos.

Haciendo una lectura más fina, percibimos que una gran parte de la población ha perdido la noción de trabajo, y de que el trabajo digno es a la vez un derecho y una obligación, para funcionar como ciudadanos plenos en una democracia. Es plenamente justificable el asistencialismo, pero su beneficio se ve desvirtuado cuando se torna en una política de captación de votos y manejo de las voluntades populares. Ya contamos con varias generaciones de argentinos acostumbrados a recibir subsidios y planes sociales, cuando este tipo de medida extrema debería ofrecerse como solución temporaria, y no convertirse en una situación endémica de un país.

Pensamos que lo ideal sería educar a las nuevas generaciones en el valor del trabajo, en una nueva cultura. Mientras muchos vivan engañados por la creencia de que estos subsidios son un derecho adquirido, y no hagan nada para convertirse en ciudadanos plenamente activos, con criterio y capacidad de cambio y autogestión, evolucionar hacia el país que queremos será sumamente difícil.

Tristemente vemos como nuevamente la República Argentina es presa del miedo, las corridas, el “sálvese quien pueda”, y se percibe claramente un estado de desamparo generado por la falta de respuesta de las fuerzas de seguridad. Es en estos momentos cuando los dirigentes políticos tienen la obligación de colaborar en todo lo que esté a su alcance para lograr la concordia y la armonía. Sin embargo, no siempre es así, y más de un político se hará presente sólo cuando necesite el voto.

Repudiamos cualquier desborde que lleve a la agresión, el robo tanto a comercios como a casas particulares, y el aprovechamiento de esta situación de anomia que se vive en muchas localidades y provincias y en todo el país en general. Un ciudadano es sujeto a la ley, y cuando no hay ley se pierde el punto de referencia que nos convierte en sujetos de derecho. Volvemos a ser una horda de personas sin ley. Retrocedemos varios milenios hasta las cavernas.

Recordamos, asimismo, las muchas veces que la doctora Elisa Carrió advirtió que seríamos testigos y víctimas secundarias de una pelea que nos es totalmente ajena, de una lucha de poder mezquino, de quienes no piensan en el país ni les importa trabajar para construir una república, sino que están enfrascados en hacer la repartija final del botín, a costa de todos nosotros.

Coincidentemente con la conmemoración de los 30 años de democracia, creemos que todavía tenemos un largo camino por recorrer, para poder convertirnos en el país que soñamos, y que todos deseamos, más allá de discursos o relatos que quieren pintar una realidad que visible y palpablemente es diametralmente opuesta.